En el trabajo me va regular. A nivel laboral bien: como tengo más tiempo, no tengo que correr tanto como antes, y voy más relajada. Aunque no me explican nada; todo lo tengo que intuir y saber por ciencia infusa, lo que hace que a veces me equivoque. Pero la gente sigue sin saber cómo me llamo: el mismo jefe me lo ha preguntado cinco veces en el último mes. Es una tontería, pero me hace sentir como una mierda. Cómo va alguien a valorar lo que hago si ni siquiera sabe mi nombre?
Hay un comercial allí que me tira los tejos y me saca los colores. Disfruta haciéndolo. Yo no. Pero bueno, al menos sabe cómo me llamo, y me llama por mi nombre seguido de algún piropo, y no me denomina, como hace allí todo el mundo, "la chiquilla". Que tengo el toto moreno ya, joder.
El curso ya está acabado. Resulta que ayer quedaron a comer algunas del curso, y nadie me avisó. Debería importarme? No. Lo hace? Un poquito. Me repondré, estoy acostumbrada.
He participado un poquillo en el foro vogue. Mi Amigo se ha registrado también :lol:. De momento, me he limitado a arremeter con la gente por sus imbecilidades, es que no lo he podido evitar. Al menos me entretiene y me hace sentir infinitamente superior.
Con Fer voy bien. Ahí estamos. Si seré imbécil, que no puedo evitar hablarle continuamente de mi amigo. Él está hasta los huevos, y normal. Se muestra un poco más posesivo, me vigila el móvil y me aprieta más fuerte cuando follamos. Me gusta. Pero a la vez no puedo dejar de compararlo con mi amigo, de pensar en lo soso que es Fer en algunos aspectos sexuales, y lo morboso que es el otro, y lo bien que comprende mis fantasías. Me imagino cómo sería follar con él. Me contengo. Me pesa. O no, no lo sé. Cuando le cuento a Fer determinadas fantasías, me dice que si es que estoy enferma, que él no me piensa hacer eso. El otro se pajea cuando se las digo. Las comparaciones son odiosas. Yo soy odiosa. Tenía miedo de hacerles daño a cualquiera de los dos, y me estoy dando cuenta de que me lo estoy haciendo a mí misma. Me casaría con los dos si pudiera, y si supiera que no le va a hacer daño a ninguno. Curiosa utopía. Mi pequeño harén de machos dispuestos a compartirme. Mi amigo lo está, Fer no.
Estoy viviendo muy deprisa ciertos momentos, lo que no me da tiempo a asimilarlos y a meditar sobre ellos. Siempre soy así: actúo primero y pienso después. Sea! Ójala fuera como las tías del foro Vogue, que se compran un vestido y se les olvidan las penas.
Me estoy dejando un poco... con tantos pensamientos rondándome la cabeza, no me pinto ya las uñas, ni me maquillo, ni apenas me peino. Los 55 kilillos se han convertido en 58, pero será por el síndrome premenstrual. Al menos me han crecido un poco las tetas. El amigo me ve preciosa, y me lo recalca continuamente. Fer ayer se rió de mi bigote sin decolorar...voy a ducharme, a plancharme el pelo, a depilarme el chichi de forma integral para que mi novio me lo coma con un poco más de alegría esta noche y a pintarme un poquillo. A ver si mejorando por fuera se disimula un poco el monstruo que soy por dentro.