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Paranoias de una friky

Tira más pelo de coño que maroma de barco.

Supongo que mis gustos son más bien clásicos, la verdad. Pero seguramente haya más gente que opine como yo. Está bien depilarse el chichi de vez en cuando, pero ¿no es antinatural llevarlo depilado siempre, cual muñeca de famosa que se dirige al portal?

A mí me gusta llevar el vello púbico corto, cuidado... pero con pelo, vamos. Eso no quita que de vez en cuando eso parezca el parking de Carrefour en domingo, pero vamos, que para el día a día es mejor llevar algo de pelo. Además, se irrita menos así por el roce de la ropa interior y de los pantalones.

Las ventajas de no llevar pelo alguno, para mí son únicamente el sexo oral. Bueno, más que para mí, para el que le toca hacerlo.

No sé, es que he estado leyendo en un foro de mujeres que todas se depilan el coño, van cada 15 días a que una extraña les arranque pelos y piel con un pegote de cera, y me ha parecido extraño. En fin.

 

 

Me he puesto un poco cachon buscando imágenes para ilustrar el post. Vergüenza

Gñé.

A veces me molesta lo mundano en mí. Mi necesidad de dormir, de comer. De que me sienten bien los vaqueros que llevo. A veces me molesta mi corporeidad y humanidad. Aunque más me molesta la de los demás, eso sí.

Porque yo soy un espíritu etéreo atrapado en un cuerpo lleno de necesidades, y con una mente que no hace más que ponerme trampas.

I wanna fly so high, over the rainwhon. Tititititi tititititi.

Soy un ser de luz. El día que muera, me apareceré a todos vosotros, os daré un susto de muerte y os enseñaré cuatro revelaciones bien dichas.

 

 

Nocilla de dos sabores

Nocilla de dos sabores

A eso de las doce, mi hora stántdart de meterme en la cama, me ha invadido una sensación de hambre. Más bien eran ganas de comer, la verdad, porque he cenado bien.

Solo tenía una cosa en mente: nocilla de dos sabores. Y la había en mi casa. Así que me he traído el bote de medio kilo, y ale, mientras leía un blog, cucharada va y cucharada viene. Sin pan. Las mujeres valientes se comen la nocilla a cucharadas.

No hombre, no, no me he comido el bote entero. Me he comido medio. Lo que supone unas 1500 calorías más o menos, casi la ingesta total de lo que necesito al día (1900). Pero lo necesitaba, de verdad que lo necesitaba. El dulce chocolate bicolor resbalando garganta abajo, para entrar en mi estómago y tal.

Hoy en día peso 55 kilos, supuestamente y según ciertas tablas, cuatro por debajo de mi peso según la altura. Así lo conseguí, y así me mantengo desde hace unos 4 años. En cuanto subo un kilo, me pongo a hacer ejercicio como loca, porque ni de coña quiero subir de ahí. Es una cifra psicológica que me hace sentir bien.  Pero hubo una época en la que estuve gorda. No gorda tipo "se giran por la calle a mirarme". Más bien gorda invisible. Ese grado de gordura que hace que la gente no te mire. Supongo que alguno de los pocos que me lee me entiende (al fin y al cabo, estáis todo el día en el ordenador, atajo de gandules Lengua fuera). En esa época también comía nocilla. Mucha. Y chorizos, y morcillas. Hoy no, hoy como bastante bien. Pero a las doce de la noche, hora extraña y mágica, la gorda que fui se ha metido dentro de mí y me ha poseido amigablemente. Me ha mirado a los ojos, con sus mofletes sonrosados, y me ha dado un abrazo. Era bastante maja. Me hubiera gustado pasar un rato con ella, decirle que no era tan fea como creía y que no debería haber echo tanto caso a lo que cuatro imbéciles decían de ella. Que no se esforzara por agradarlos y caerles bien encima, como hacía la pobre. Pero no se ha quedado mucho rato. La bicicleta estática que uso de perchero me ha poseido entonces, y me ha dicho que mañana tengo una cita con ella. Que ya no tengo edad de hacer tonterías con la comida como hacía por aquel entonces.

 

Que me aproveche y que por el culo lo eche.

 

A veces me gustaría ser un hombre, para no sentirme tan gilipollas a ratos. Pero luego pienso en lo difícil que lo tienen paraa follar, y me quedo como estoy. Tenemos el poder, tenemos coño.

Este post empezó como un nudo en la garganta.

Un día, de repente, te das cuenta de que has perdido algo. La inocencia. Eso que siempre le hacía gracia a la gente que conservaras a tus años, eso que tantos problemas te ha traído. En su lugar, no hay un alivio, ni tan siquiera un poco de paz. Hay una extraña sensación de vacío que no sabría describir. Pero la echo de menos. Tendré que aprender a convivir con ello, no me queda más remedio. No es algo que se pueda recuperar: es como un jarrón roto en mil pedazos, imposible de recomponer sin que se note.

Y no es mal de morirse el perder la inocencia, por supuesto. Pero duele. Salto por encima de mis principios, me cago en ellos. En realidad, me he cagado en lo único que tenía. Acaso puede haber algo peor que perder la tranquilidad y la paz? Sí, hacersela perder a otros. Provocar esta desazón, este martilleo interior que no me deja descansar en paz en otra persona. Hacer daño a alguien. Al menos tengo el consuelo de no haber hecho eso. Todavía. Espero no vivir ese momento en mi vida.

Dejé de creer en Dios un día, no recuerdo exactamente cuando, no hace demasiado. Al fin y al cabo él no cree en mí, nunca he sentido su mano sobre mi hombro en los momentos malos. Ya sólo creo en mí, y en un par de personas más. Y sobre lo de creer en mí, no estoy tan segura. Yo soy la Santísima Trinidad. Eah.

 

 

 

No sé, a lo mejor he escrito todo esto porque he robado un par de piruletas y me siento culpable. Creed que ha sido eso, por favor. Pensadlo así y dadlo por seguro, aunque una parte dentro de vosotros sepa que no es cierto.

 

 

Oh, la Feria

Estos días son las fiestas de Albacete, y la verdad es que entre ellas y mi pluriempleo, tengo poco tiempo libre. Por las tardes, me ha salido un trabajillo de florero azafata. Auna las características que más detesto en un trabajo: estar de pie, llevar uniforme, tratar con el público y estar rodeada de compañía femenina hostil. Un chollazo! Pero pagan bien, eso sí. Así que lo cogí.

Lo más divertido es cuando hay que cambiarse en el vestuario. Lo hacen todas juntas, ahí desnudas en común. Pero a mí me da vergüenza que me vean en ropa interior. Si fueran machos, yo me desnudaría alegremente, sin temor a la crítica. Pero son hembras, bastante poco simpáticas y de mirada inquisidora y escrutadora. Por lo que me meto en el baño a cambiarme, siendo criticada por ello. Que me da vergüen, coño, que soy tímida aunque no lo delate. En fin.

En otro orden de cosas, me he cortado yo misma el flequillo, como siempre, y me he pasado con la tijera. El resultado ha sido algo tal que así:

 

 

Al menos tengo pelo...

Que grande es el mar

Qué borrachera me agarré anoche... no sé, me bebí hasta el agua de los floreros, no sé qué nos pasó a Fer y a mí, que salimos con intención de tomarnos algo y echar un polvillo, y acabamos a las 7 de la mañana en un after.

Me bebí tres cubatas de ron con coca cola light y un litro de cerveza. Ele!

Cantamos y bailamos por la calle, hice una llamada telefónica a las 6 para saludar a mi amigo, tocamos timbres y enseñé el culo a un coche que pasaba por la calle. Una lesbiana en el baño de chicas me tiró los tejos.

Tengo una resaca espantosa. Sólo bebo cerveza habitualmente, y el ron en mi exiguo higadillo hizo estragos. Pero lo pasamos mú bien! Eso sí, no follamos ni ná.

Gñé

 

Hay dos visiones de la realidad en mi mente.

 

a)  De repente, me siento invadida por una lucidez abrumadora. Me hace consciente de lo vacuo que es todo: las relaciones, las conversaciones, las actitudes… me doy cuenta de lo inútil de todo esfuerzo para lograr algo, de lo retorcida, falsa e imbécil que es la mayoría de la gente, salvo raras y contadas excepciones. Que absurdo es levantarse cada mañana, ilusionarse con proyectos y personas que sabes que inequívocamente, te acabarán defraudando.

 

b)      Hay muchos motivos para ser feliz. Poder teclear esto y perder el tiempo    meditando sobre ello es uno, por ejemplo. Los pajaritos cantan y las nubes se levantan.

 

Una de las dos es falsa. Me da miedo decir cuál es la más probable, si no lo manifiesto por escrito, todavía queda lugar para la duda.

 

Total, tanta gaita para luego morirnos en el momento menos pensado y que todo se apague. No más paranoias, no más sentimientos, no más ver lo que te hace seguir sonriendo. Y mil sentimientos que se quedan en el tintero, mil secretos que te llevas a la tumba y que por suerte o por desgracia, nadie sabrá jamás. A veces me gustaría poder gritarlos, pero otras, como hoy, me siento tranquila de saber que seguirán siendo secretos.

 

Como Iberia...

Nunca antes había deseado tanto que llegara el momento de usar esto como hoy:

 

No, aún no ha llegado ese momento. Cada media hora me bajo las bragas y miro, pero siguen impolutas.

Carlos es un nombre muy bonito. Sara también. Panic mode on.

 

EDITO: YA HA VENIDO!!! CON DOS DIAS DE RETRASO, PERO HA VENIDO

 

Seres de luz

Somos un sector especial de la población. Sin caer en el autohalago fácil, me atrevo a decir que somos un grupo de élite. Guardamos en nuestro interior cosas que nadie más guarda. Retenemos cosas que los demás arrojan y no aprecian. Somos, sencillamente, SUPERIORES.

Por supuesto, hablo de los estreñidos. Tres días sin cagar dan una visión distinta de la realidad. Estoy por encima del bien y del mal. MUAHAHAHAHA. (risa maligna inside)

 

P.D. Edito para corregir la palabra estreñidos, que es sin X. Últimamente meto x por todas partes y donde no son cuando escribo... como en la vida real.

El lunes de la semana que viene se va el encargado de vacaciones, y tendré que hacer tareas suyas de bastante responsabilidad... tengo miedo, no sé si seré capaz. Lo intentaré hacer lo mejor que pueda. Espero no liarla parda.

Una compañera y yo, hablando de un vestido que me he comprado, me ha dicho: con lo alta y lo delgada que eres, te tiene que quedar super bien. No sé si lo habrá dicho por cumplir, pero la verdad es que me ha hecho ilusión. Sobre todo porque ella es muy arisca y poco amiga de las noñerías.

Miau miau miau miaaaaau miau.

 

De semen y pijos.

El otro día nos fuimos de quintos, que era nuestro sexo sexto aniversario. Normalmente, para los quintos vamos a un barecillo perroflauta, donde hay buen ambiente y ponen unas tapas maravillosas con las que date por comido, merendado y cenado si te descuidas. Pero estaba cerrado por vacaciones, así que fuimos a otro lugar. Un sitio algo pijo, donde había bastantes personas de flequillo ladeado y sexo dudoso y olía bien. El precio del cubo de quintos era el mismo, así que nos sentamos.

Muy buenos los quintos, las tapas breves, escasas y no tan buenas. Y la gente que nos rodeaba me parecía tremendamente risible. Total, que una vez que nos pusimos un poco entonados, decidí empezar a hablar en voz alta sobre los distintos sabores que puede tener el semen, la relación de los mismos con la alimentación, su densidad según la ingesta de líquidos y demás gaitas. Me parecía curioso estudiar la reacción de esas gentes tan distintas a nosotros oyéndonos hablar sobre eso.  Fer se partía el ojete, mientras una horda de lorealistas adyacentes a nuestra mesa y un maricón nos miraban con gesto perplejo.

Pues eso, que vengo observando en Fer que al comer frutas como fresas, plátanos, melones y sandía, y pocas grasas, el semen sabe más rico.

Personalmente no es que me apasione el sabor del semen, que a veces está agrio, pero me parece tan morbosa la idea de sentirlo en mi boca y que él vea resbalar un poquito por mi cara que merece la pena.

Este post es sin fotos.

Encuentra las 2 diferencias en las dos fotos...

De porqué una se siente más animada cuando se pone un sujetador de relleno, Lengua fuera. Sí, es mi blog y tengo derecho a poner todas las estupideces absurdas, pueriles y tontas que se me ocurran.

 

 

He hecho una apuesta con Fer: si mañana salgo sin el sujetador mágico (y sin ninguno) y con la misma camiseta se pagará una birra. Yo por cerveza cualquier cosa...

 

P.D. Apuesta ganada. Había que aprovechar ahora que al menos están algo más hinchadas por el síndrome premenstrual

Ascopena de mí misma

Nunca juzgo a la gente por el físico, no es algo determinante ni importante para mí. Mi novio está bueno porque dio esa casualidad, pero no fue un factor importante a la hora de enamorarme de él. Lo de que la tenía grande lo descubrí después de enamorarme también.  He estado enamorada de hombres objetivamente feos, y cuando eran mi pareja, yo estaba encantada con ellos.

No me importa demasiado que Fer engorde o se quede calvo, al fin y al cabo, todos perderemos el esplendor al final. No seré tan hipócrita de decir que me gustan los feos, porque no es cierto. Me gustan los hombres atractivos, como a todo el mundo. Pero lo que quiero decir es que realmente no es lo más importante para mí, y que soy bastante tolerante con los defectos físicos de la gente.

Es por eso que me descoloca tanto ser tan exigente con mi físico y tan tolerante con el de los demás. Objetivamente soy normal, y hay millares de opiniones masculinas tanto de gente que me aprecia como de gente a quien le soy indiferente que me consideran bonica, pero me deprimo pensando en mi fealdad, en nimios defectos y demás gaitas. Encuentro a todas las mujeres que me cruzo por la calle más atractivas que yo. Y con carisma.

Esta tarde había una tía con unas tetas como sandías sentada en la mesa de al lado del bar. Fer la ha mirado, aunque lo ha hecho con discreción. Me ha ofendido, aunque creo que realmente la miraba y pensaba en sus tetas yo más que él. Cuando le he dicho que si le gustaba la vista, me ha dicho que no las miraba porque le gustaran, sino porque las llevaba prácticamente fuera de la camisa y estaban llenas de estrías.

El viernes estuve en una entrevista de trabajo para una tienda de esas que venden hierbajos para adelgazar. Fui porque tengo conocimientos de nutrición y dietética, pero eso creo que les daba igual.  Me dijeron que si queria trabajar con ellos, tenía que adelgazar 5 kilos. Mido 1.70 y peso 55 kilos, en teoría incluso estoy por debajo de mi peso... y me dicen que adelgace cinco kilos... pero si el otro día fui a donar sangre y me dijo el médico que tenía la hemoglobina por los suelos, que comiera más!

Estos dos hechos no es que me hayan hecho especial daño (bueno, lo de las tetas un poquito), pero son pequeñas cosas que se van sumando y al final hacen una montaña.

Me siento imbécil por sentirme preocupada por mi físico, en lugar de por mi ausencia de conocimientos de informática avanzada o por mi escasez de habilidades sociales. No quiero ser superficial.

Hoy me tomo la última pastilla anticonceptiva del paquetillo, llevo una semana con una pseudoregla y se supone que ahora me tiene que venir la de verdad... a ver si se me normalizan las entrañas, digo las hormonas, y vuelvo a ser una persona normal. Friki, pero normal. Dentro de mis limitaciones, claro.

Interactuando mientras viene el autobús

Hoy me siento bien. Salía de trabajar y me dirigía hacia la parada del autobús para regresar a casa. Veo que había una chica esperando, es la segunda vez que coincido con ella. Venciendo temores absurdos, decido saludarla: fobia social sí, pero educación también. Me devuelve el saludo. No sé qué me pasaba hoy, pero se me ocurre preguntarle si lleva mucho tiempo esperando y me dice que acaba de llegar. Luego me cuenta que está haciendo unas prácticas, yo le digo que también las he hecho y que me han contratado en la empresa donde las hice. Me dice lo que ha estudiado, yo hago lo propio. Sin saber muy bien como, nos ponemos a hablar de todo un poco: de la situación del mercado laboral. de nuestras expectativas de futuro en cuanto al empleo, de autoescuelas, coches y carnets (las dos aprobamos a la cuarta), de nuestras edades (le saco dos años)... tiene pareja también y francamente, me ha resultado una persona de lo más agradable. Una sonrisa sincera, nada forzada, natural y cálida. 

Al subir al autobús, no sabía si sentarme a su lado o no... subo yo primero para que sea ella quien tome la difícil decisión, y se sienta a mi lado, seguimos hablando todo el camino como si nos conociéramos de toda la vida. Al final resulta que su empresa y la mía están una al lado de otra.

No sé ni como se llama, me gustaría coincidir más veces, y conocerla mejor... es probable que eso no pase, no me quiero hacer excesivas ilusiones. Me gustaría que fuera mi amiga. Me siento ridícula. Ójala mañana me la encuentre otra vez. Cuando estaba hablando con ella no sentía vergüen, cuando me he bajado del autobús y ella me ha dicho hasta luego, ha sido cuando me he puesto roja y he enmudecido, al menos he sido capaz de sonreir. Le intuyo un puntillo freak...

 

Cambiando de tercio, en el trabajo ya tengo ordenador y mesa propia (después de 6 meses, entre prácticas y contrato, yo creo que ya está bien). Pero son tan espabilados que, siendo mi principal tarea con el ordenador introducir números a velocidad pasmosa y sin mirar, han adquirido uno sin teclado numérico, y yo con los números de arriba... ejem, ejem. Al menos me han renovado.

De bancos y restaurantes.

Que ascopena me dan ciertas situaciones. Vengo del banco, de abrirme una nueva cuenta de alta rentabilidad. (2.5% anual). Bueno, este dato carece de relevancia. El caso es que allí me conocen, me saludan por mi nombre y son bastante amables conmigo. El motivo no es otro que el hecho de que gracias a mí, ganan importantes comisiones: abrir cuentas nuevas, abrir fondos de inversión cada dos por tres... y claro, les interesa tenerme contenta y que no me fugue a los bancos de la acera de enfrente. No es que yo sea multimillonaria, que ahora a ver si os creeis que soy Paris Hilton

Lo que me molesta en sí no es que me traten bien, por supuesto. Es que al resto de la gente, que va allí a sacar dinero, o a hacer alguna otra gestión la tratan de otra forma distinta. Incluso mal diría yo, porque a una mujer que estaba delante de mí le han dicho poco menos que cansina. Todo porque sus movimientos bancarios no les generan comisión alguna. En fin.

Igual que en los restaurantes: he observado que si me pongo un vestido elegante su trato hacia mí es completamente distinto que cuando voy en vaqueros. Pero si les voy a pagar igual... no entiendo tanto clasismo.

Un pie aquí y otro allá.

Me he comprado un piso. Bueno, lo hemos comprado a medias Fer y yo.  No pongo la localización ni el plano por si me buscáis e intentáis matarme, pero está en una buena zona y tiene tres habitaciones y piscina. Hasta mediados del 2012 no nos entregan las llaves, pero ya hemos empezado a pagar... el hecho de que no lo entreguen hasta dentro de casi tres años, aunque puede parecer un inconveniente a primera vista, en realidad es una ventaja, ya que nos permitirá ahorrar un poquito más para tener que pedir escasísimos euros de hipoteca. En fin, mi madre salta de alegría ante la perspectiva de perderme de vista.

Me renuevan el contrato, aún a media jornada, en el lugar donde trabajo. Y tengo la misma exclamación que cuando firmé el contrato de hace tres meses. ¿Yuju? Ya no me da tanta vergüenza aparecer por la puerta, ya nadie me mira con excesiva acritud... pero a veces largan de mí, y no excesivamente bien. Deben creer que soy sorda o algo, las paredes son de papel y a pesar de mi escasa capacidad auditiva, me entero de casi todo. No despierto simpatías, pero al menos tampoco son agrios conmigo, cosa que se agradece.

Furia asesina corre por mis venas

Al final con esa amiga de la infancia del tuenti ha pasado lo que tenía que pasar: nada. Cosa que por otra parte me tranquiliza, no tengo yo el alma para más montañas rusas, que bastante tengo encima.

No sé qué me pasa hoy, pero estoy jodida. (duquesa de Alba style). Tengo mala leche, mucha mala leche. Viniendo en el autobús, un par de tías de mi edad se han sentado a mi lado y se han puesto a criticar a saco a una amiga suya, por su vestimenta y demás minucias. Me hervía la sangre sólo de oirlas, joder. Y violentas reacciones pugnaban por salir al exterior. No sé porqué, casos de esos vemos todos a diario, y no pasa nada. Me contuve, claro, supuestamente soy un ser racional. Pero mi yo interno me impelía a levantarme del asiento y calzarles dos hostias a cada una, con todas mis fuerzas. No lo he hecho, pero juro que me ha costado contenerme. Al ir a salir del autobús, he dicho, mirando a la que llevaba la voz cantante a los ojos: GORDA.
Y no lo estaba, sólo que quería fastidiarla y hacerla sentir mal. Luego al bajar, he pensado: joder, soy gilipollas. Mira que si me la vuelvo a encontrar en el autobús... no creo, porque no las había visto nunca, pero no se pueden hacer esas cosas. No es racional, ni lógico, ni normal. No sé qué me pasa, en serio, hoy he evitado ir al mercadillo de mi ciudad para no rozarme con gente que me apretujara entre la multitud.

Mi padre, que dudo siquiera que sepa de mí mi segundo apellido, me ha visto por la calle esta tarde cuando iba paseando con Fer. Y era todo sonrisas, hipocresía, diciendo que nos invitaba a un café. NO. Estoy hasta los cojones de que haya pasado de mí toda la vida, haya maltratado a mi madre y nos haya hecho la vida imposible con su alcoholismo para que ahora, cuando me ve con otra persona, sea tan falso de fingir que nos llevamos bien.

La imbécil que no paraba de meterse conmigo en el trabajo, sin razón aparente, sólo porque soy nueva y callada, ha dejado de hacerlo. Me mira con miedo, evita cruzar la mirada conmigo y me saluda con educación y sin ironías sobre mi vestimenta o actitud. Todo ello porque un día que se metió conmigo la miré con mala hostia y una bombilla que había encima de su cabeza estalló. No soy tan ingenua de creer que lo hice yo, de hecho, bueno, he de confesar que lo he intentado en casa y no me ha salido (corramos un estúpido velo, cuánto daño ha hecho Iker Jiménez). El caso es que me ha dejado en paz, y me alegro. La mujer de la limpieza me admira y cree que tengo poderes, me llevó una foto de su marido para ver si tocándola podía hacer que la follara con más alegría. Ejem. No me costó nada llevarme la foto un día a mi casa y devolvérsela al siguiente, simulando un paripé. Me ha dado las gracias, y me ha llevado unas cuantas galletas caseras bien ricas. Me quería pagar la pobre y todo, pero mi dignidad me impidió aceptarlo. En fin, al menos alguien del trabajo me da calor humano en forma de galletas. Un repartidor ha hecho un comentario sobre lo gracioso de mi escote hoy. Se había dejado las gafas en el camión, creo, porque vamos...

Nunca había sentido tanta furia, en serio. Normalmente, lo saco todo en forma de lágrimas, de tristeza. Pero hoy me siento capaz de... no sé, no quiero pensarlo. Tal vez sean las pastillas anticonceptivas que estoy tomando este mes. Poder follar sin barreras de plástico, sentir el calor del amor y tener el chochito lleno de semen sin riesgo de embarazo es una ventaja inconmensurable, pero por el bien de mi impoluta hoja de antecedentes penales, me temo que sólo las tomaré este mes. Quedan 15 pastillitas, que Dios os guarde.

Un momento, un momento. La pena viene por aquí, está desbancando a la rabia. Ahora sentimientos de impotencia, pensamientos de soledad propia, también por ver soledad y desengaño en alguien a quien quiero mucho; y lagrimitas me inundan. Al menos es una sensación conocida, aunque ni agradable ni facil de controlar.

Reencuentros virtuales

Hoy he agregado al tuenti a una amiga mía de la infancia. Nos conocemos desde los 8 años, y cuando empecé a salir con Fer, a los 19, nos distanciamos. No fue a causa mía, yo la llamaba y quería quedar con ella. Fue más bien cosa suya; se empezó a juntar con otras personas y pasaba de mí.

El caso es que la he buscado en el tuenti, la he encontrado y la he agregado. Me ha aceptado la invitación, y me ha preguntado que tal me iba. Yo también a ella, pero claro, en el tablón de anuncios público de allí, no da para mucho la cosa.

He estado viendo todas sus fotillos, y estoy algo melancólica. Recuerdo viejos tiempos, que probablemente no vuelvan, aunque hipotéticamente sea posible que tomemos algo juntas. Ains. 

La quería un montón. Que cojones, la quiero un montón. Aunque hace más de 5 años que no la veo.

Soy insoportablemente noña. Que ganas tengo de abrazar a alguien. A mis brazos pues.


No te puedo comprender,
corazón loco.

No te puedo comprender
y ellos tampoco.

Yo no me puedo explicar
cómo las puedes amar
tranquilamente.

Yo no puedo comprender
cómo se pueden querer
dos mujeres a la vez,
y no estar loco.

Merezco una explicación,
porque es imposible
seguir con las dos.

Aquí va mi explicación,
pues me llaman sin razón,
corazón loco.

Una es el amor sagrado,
compañera de mi vida,
esposa y madre a la vez.

La otra es el amor prohibido,
complemento de mis ansias
y a quien no renunciaré.

Y ahora puedes tú saber
cómo se pueden querer
dos mujeres a la vez,
y no estar loco.
Y no estar loco.
Y no estar loco.

Esta canción resulta convincente pero en abstracto, porque práctica en sí no es. Sigo confusa, más todavía si cabe. Qué pasará? No lo sé, cojones, no lo sé.

Ñañaña.

En el trabajo me va regular. A nivel laboral bien: como tengo más tiempo, no tengo que correr tanto como antes, y voy más relajada. Aunque no me explican nada; todo lo tengo que intuir y saber por ciencia infusa, lo que hace que a veces me equivoque. Pero la gente sigue sin saber cómo me llamo: el mismo jefe me lo ha preguntado cinco veces en el último mes. Es una tontería, pero me hace sentir como una mierda. Cómo va alguien a valorar lo que hago si ni siquiera sabe mi nombre?

Hay un comercial allí que me tira los tejos y me saca los colores. Disfruta haciéndolo. Yo no. Pero bueno, al menos sabe cómo me llamo, y me llama por mi nombre seguido de algún piropo, y no me denomina, como hace allí todo el mundo, "la chiquilla". Que tengo el toto moreno ya, joder.

El curso ya está acabado. Resulta que ayer quedaron a comer algunas del curso, y nadie me avisó. Debería importarme? No. Lo hace? Un poquito. Me repondré, estoy acostumbrada.

He participado un poquillo en el foro vogue. Mi Amigo se ha registrado también :lol:. De momento, me he limitado a arremeter con la gente por sus imbecilidades, es que no lo he podido evitar. Al menos me entretiene y me hace sentir infinitamente superior.

Con Fer voy bien. Ahí estamos. Si seré imbécil, que no puedo evitar hablarle continuamente de mi amigo. Él está hasta los huevos, y normal. Se muestra un poco más posesivo, me vigila el móvil y me aprieta más fuerte cuando follamos. Me gusta. Pero a la vez no puedo dejar de compararlo con mi amigo, de pensar en lo soso que es Fer en algunos aspectos sexuales, y lo morboso que es el otro, y lo bien que comprende mis fantasías. Me imagino cómo sería follar con él. Me contengo. Me pesa. O no, no lo sé. Cuando le cuento a Fer determinadas fantasías, me dice que si es que estoy enferma, que él no me piensa hacer eso. El otro se pajea cuando se las digo. Las comparaciones son odiosas. Yo soy odiosa. Tenía miedo de hacerles daño a cualquiera de los dos, y me estoy dando cuenta de que me lo estoy haciendo a mí misma. Me casaría con los dos si pudiera, y si supiera que no le va a hacer daño a ninguno. Curiosa utopía. Mi pequeño harén de machos dispuestos a compartirme. Mi amigo lo está, Fer no.

Estoy viviendo muy deprisa ciertos momentos, lo que no me da tiempo a asimilarlos y a meditar sobre ellos. Siempre soy así: actúo primero y pienso después. Sea! Ójala fuera como las tías del foro Vogue, que se compran un vestido y se les olvidan las penas.

Me estoy dejando un poco... con tantos pensamientos rondándome la cabeza, no me pinto ya las uñas, ni me maquillo, ni apenas me peino. Los 55 kilillos se han convertido en 58, pero será por el síndrome premenstrual. Al menos me han crecido un poco las tetas.  El amigo me ve preciosa, y me lo recalca continuamente. Fer ayer se rió de mi bigote sin decolorar...voy a ducharme, a plancharme el pelo, a depilarme el chichi de forma integral para que mi novio me lo coma con un poco más de alegría esta noche y a pintarme un poquillo. A ver si mejorando por fuera se disimula un poco el monstruo que soy por dentro.