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Paranoias de una friky

El blog es mío y me lo follo cuando quiero; hoy me apetece escribir.

Las compañeras del curso se van revelando poco a poco como lo que realmente son: gilipollas integrales. Hoy, en el almuerzo, una de ellas nos ha dicho:

- Chicas, os estoy observando unos días y he de decir que ninguna soís especialmente agraciadas. Pero si os cuidárais un poco más, podríais mejorar bastante. Vendo productos de Avon, si queréis os puedo recomendar a cada una el que mejor le va.

Y antes esta supina gilipollez... mi parte asocial se revelaba por salir... luchaba, pataleaba... y lo ha hecho. He sacado un espejo del bolso, y se lo he pasado, diciéndole que a ver si lo suyo tenía solución, que lo dudaba. Loles generales del resto. El resto de la mañana he intentado pasar desapercibida, mientras las demás cuchicheaban de mí por lo bajini.

En la cena del curso que organizamos, puterio non-stop. Una de ellas se folló al profesor, y enseñó una teta en medio de la mesa, para asombro de camareros y público.

 

Cada vez que voy a la oficina del paro a llevar algún papel me entran ganas de llorar. Muchísima gente esperando, casi todos extranjeros chupando del bote y padres de familia que seguramente no encontrarán nada. Pocas novedades más, los días se repiten como un bucle infinito.

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