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Paranoias de una friky

Camarera en nochevieja. La odisea

 

Como ayer Fernando también trabajó, me busqué un trabajo de camarera en un pub de Madrigueras.

¿Tienes experiencia?

-Si- respondí al dueño. Una mentira, otra más de las muchas que a veces digo. Pues me dijo que si quería 150 €, que fuese allí a las 2 y que me explicaria donde estaba cada cosa.

Mi compañera de trabajo me dijo que en menudo berenjenal me había metido, que qué ganas tenía. Que probablemente saldría del pueblo a pedrás. Que me iban a comer los clientes, que el dueño se iba a dar cuenta, etc etc. Todo cosas negativas. Y me las transmitió, y yo busqué videos por internet como una loca, donde se explicase como tirar una caña. Y aprendí.

Y ayer a las 2 me presenté en el bar. Pantalones rojos, zapatos negros planos de punta y camiseta negra de escote. Maquillaje estilo putón, y dispuesta a interpretar un papel, el papel de mujer lanzada que no soy. Tal vez pudiese sacar algo positivo de la experiencia aparte del dinero. Tenía miedo. Y vergüenza, mucha vergüenza. Por estar con compañeros que no conozco, por el qué diría el dueño al ver mi ineptitud, y por lo que me pudiera decir la clientela. La noche anterior apenas dormí de los nervios. Una tontería, ya, pero no lo pude evitar. Pensé en llamar y decir que no iría. Pero no. Tengo que dejar de tener esta aversión a la gente nueva y a las situaciones desconocidas. El caso es que llegué, interpretando a mi alter ego para no ponerme colorada a la mínima insinuación. El dueño muy agradable, más que en la entrevista. Un compañero guapísimo, francés. Parecía un modelo o algo así. Agradable además, y con intenciones sexuales hacia mí claramente marcadas, aunque yo lo evitaba en la medida de lo posible, no quiero caer en la tentación. La otra chica guapa también, con las tetas más pequeñas que yo Sonriente y agradable en el trato. A los de las demás barras no los traté. La cosa empezó tranquila, y puse tres cubatas a los diez minutos de empezar, sin romper ningún vaso. No notaron nada raro. El atractivo francés me susurró al oido mientras me sujetaba de la cintura que pusiera los cubitos con el borde redondeado para arriba, con una gran sonrisa. Si, el lo debío notar.

Luego empezó el acabose... Gente, gente, gente. Tejos que sobrevolaban mi cabeza y me alcanzaban. Chicos agradables, y borrachos pesados. Botellas vacías, suelos pegajosos, el francés, la otra y yo: un mar de manos que no daban a basto a poner cubatas. Propinas, borrachos que perdían el dinero que mi bolsillo encontraba. Alguien me tiró un euro al escote, no se quien. Me sentó mal. Y venga, venga gente. Creo que me hicieron mil fotos, yo veía flashes de cámaras apuntando a mí. Espero no estén colgadas en cualquier parte, sino en selectos blogs de eruditos sabios.

Acabó la noche a las 10 de la mañana, Fernando me estaba esperando en la puerta desde las 8.30 de la mañana, que era la hora a la que salía. No quiso pasar porque llevaba el uniforme del trabajo. El hecho de que me estuviera esperando en la puerta hizo que se me encogiese el alma a cada minuto que pasaba y el pub no cerraba.

Al cerrar, fuimos a que mease a un descampado, y le dije de follar. Me dijo que si es que había perdido el juicio.

De esta experiencia he aprendido muchas cosas.

1) El miedo es el peor enemigo del éxito. Nadie me comió, no me violaron, nadie me echo en cara mi inexperiencia que apenas se notó. Puse los cubatas igual de rápido que mis compañeros. El miedo estuvo a punto de hacerme renunciar a ganarme unas perrillas, el miedo estuvo a punto de hacer que rechazase vivir esta experiencia que a parte de darme experiencia laboral, me ha gustado. Probablemente con el carnet de conducir me pase lo mismo. El miedo no volverá a hacerme evitar una situación.

2) El four roses es un whiskey, el tanqueray una ginebra. Los cubitos con lo redondo para arriba. El quantrok, o algo asi, me quedé con la incógnita y le dije que no quedaba a un trajeado caballero.  

3) Los borrachos que dejan su dignidad por los suelos tirándole los tejos a una mujer que solo quiere que los invite a un cubata me causan muchísima ternura. Cómo me gustaría que encontrasen a alguien que les diese ese cariño que demandan. Les cobraba más barato. Los viejales a los que una sudaca rumbera les hace bailar en medio de la pista para pasmo general me hacen derramar hilarantes lágrimas.

4) Alguien me quiere lo suficiente como para esperarme dos horas dentro de un coche para llevarme a casa y no quejarse por ello, y para disimular los celos como quien no quiere la cosa cuando me pregunta si me han tirado mucho los tejos, porque voy muy guapa.

5) Debería haberme puesto unas deportivas en lugar de unos zapatos, por muy planos que estos fueran.

Al final no follé.

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5 comentarios

Gema -

La pantera rosa, riquísimo... pero aquí es sin alcohol, lleva granadina y batido de vainilla

Mentalwank -

Supongo que te refieres al Cointreau.
En mis dos semanas de barman una vez me pidieron una Pantera Rosa... se ve que es un chupito, que no recuerdo que lleva..
Ah, y en la clara, primero la limonada!
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Marinero -

De los mejores blogs que me he encontrado en mucho tiempo, un placer leerte.

Saludos

Dark-bella -

hola soy una de las miembros de disección de la locura donde dejaste comentario no alegro mucho, nada decirte que te pases más a menudo que somos dos chicas las que lo escribimos y que me pasaré por el tuyo , un saludo

Tigresa18 -

Estuve echando un vistazo a tu blog,es interesante me gusta lo e los experimentos.
Espero seguir leyendo.
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