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Paranoias de una friky

Experimento sociológico 2


El mundo es un lugar frío. No nos miramos al cruzarnos por la calle, si se te rompe la bolsa de las naranjas nadie parará a ayudarte, a no ser que sea con eróticas intenciones. Nadie conoce a nadie, como el título de aquella buena película. Pero yo quiero creer en la gente, quiero descubrir el lado positivo de esos imbéciles que me cruzo por la calle. Y pruebo… a interaccionar con la gente que pasa.

A saludar por la calle sonriendo a personas que no conozco.

1) Mujer, 40 años, supongo que ama de casa, cargada con bolsas de mercadona. La saludo con un hola. Me mira asombrada, sin dignarse a contestar, mientras nos cruzamos no para de mirarme como si fuese un alien..

2) Niña, 15 años. Se estará saltando las clases de la ESO. Hace como si no me hubiese oído, luego me percato de que lleva un mp3. Aislada del mundo y de la inteligencia.

3) Otra prepúber como la anterior. Me contesta tímidamente y apenas me mira. Rompe mi teoría sobre los adolescentes, no todos son imbéciles.

4) Anciana, 70 años. Pasea lentamente por la avenida. La saludo, se para, y mientra me sujeta un brazo, me pregunta por mi madre, por mi padre y por todo lo demás. No se si es que me ha confundido o simplemente es que tiene ganas de hablar. Le sigo la corriente y me siento bien cuando se aleja sonriendo y diciendo “adios, bonica. ”.

5) Hombre, 40 años. Atractivo. Contesta a mi saludo con un hola seductor. Supongo que está casado, pero no dudaria en engañar a su mujer.

6) Hombre, 40 años, no atractivo. Contesta en el mismo tono que el anterior, pero además se para en medio de la calle y babea mientras me alejo. Supongo que también estará casado, pero a pesar de la apariencia, no engañaría a su mujer porque la ama demasiado.

7) Pareja de 25 años. Saludo centrándome en la mirada de ella. Me mira y me contesta hola con la misma sonrisa que la mía.

Otra pareja de similar edad. Sonrío mirándole a él. Me contesta normalmente, y cuando se alejan ella le pregunta que quien era yo. Detecto inseguridad, miedo y celos. Por un simple saludo.

9) Uno de mi quinta, 25 años. Me dice que si nos conocemos de el sábado, y que cuando quiera me invita a un cubata, que ya tengo su numero. Si, si, luego te llamo. Y huyo como un tomate.

10) Saludo a un perro sin dueño que pasa por la calle. Le doy una galleta. Y me acompaña hasta mi casa.


Necesitamos contacto humano. Como el aire. Si, he pasado vergüenza con el experimento. Pero he hecho algo que nunca antes hubiese pensado que sería capaz de hacer, y aparte de las conclusiones obvias, he hecho algo que cualquier psicólogo recomendaría para vencer la fobia social…y lo del perro me ha llegado al alma.
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